sábado, 23 de febrero de 2008

Los injustiprecios



Bilbao se encuentra sumergida en un cambio radical de su aspecto, lo cual queda patente a nada que nos movamos por cualquiera de sus barrios. Para ello, desde el ayuntamiento se procede a quitar de aquí para poner allí, todo tipo de infraestructuras urbanas que molestan de cara al futuro: desde accesos rodados hasta viviendas. En el primer caso incide más indirecta que directamente a los afectados por los cambios, pero en el segundo, se trata de cambiar casas por casas, cuando en ocasiones representan toda una vida habiendo habitado estas moradas, algo muy difícil de cuantificar con dinero pero que este ayuntamiento resuelve en un dos por tres cambiando metro por metro, aunque el vecino o vecina no se quiera ir de su casa "de toda la vida".

Pero la imagen es la imagen, y Bilbao no se puede permitir tener barrios como Rekalde con viejos edificios que afeen la vista general de sus visitantes ocasionales. Por eso se procede a construir nuevos edificios, que por cierto pagamos entre todos y todas, para luego albergar a los expropiados mientras se levantan nuevas viviendas, o pudiendo incluso quedarse en las ya adjudicadas.

Pero este ayuntamiento, que tan espléndido es para unas cosas, sobre todo cuando barre para sus políticos y directivos, no lo es tanto cuando se trata de favorecer el éxodo obligado pero no deseado, de los más desfavorecidos. Para que las cosas le vayan bien recurre a la expropiación de estas viviendas, aunque sus propietarios no se quieran ir, aplicando un justiprecio. Precisamente este término, cuando lo utiliza el ayuntamiento bilbaíno, se puede decir que es la antítesis de lo que se supone quiere decir, porque no hay nada más injusto que sacar a alguien de su vivienda para trasladarla a otra, nueva, es cierto, sí, pero a la que nadie ha pedido que se le desplace.

Algunos vecinos de Rekalde, por ejemplo, han salido favorecidos, especialmente los más mayores, algunos de los cuales no disponían de ascensor o calefacción, y ahora tienen de todo. Están agradecidos, es cierto, y con razón, pero no son sólo viejillos los viven en esos edificios, y por ello otras personas más jóvenes han peleado día a día contra los injustiprecios para tratar de igualar las condicones en las que estaban, con las que les ofrecía el ayuntamiento. Estas personas se podrían catalogar de "non gratas" entre los técnicos y políticos municipales porque aunque sólo reclaman lo suyo, eso es algo que a la plantilla municipal especializada en expropiar, no gusta.

Comenta una vecina afectada que a ella la llaman la cuentacuentos, porque se publicó una carta suya, en forma de cuento, hablando de todas estas anomalías, algo que no sentó muy bien en el área de Urbanismo municipal regentada por esa edil pequeña, pero parece que algo matona, puesto que en un momento de discusión le dijo a la vecina "que estaba estirando mucho la goma", sólo por reclamar lo que era suyo. Bueno, con estas actitudes ¡cualquiera va a reclamar algo al ayuntamiento! Te sale el concejal de turno, te echa una mirada asesina y te largas echando virutas. Así no hace falta ni munipas a la entrada, llaman al concejal de turno, y despeja la zona rápidamente.

Pero razón no le falta a la vecina, aunque los representantes municipales no lo quieran reconocer: ni sitio para aparcar en una calle que tiene raya amarilla a ambos lados, cuando antes lo tenía; ni parada de bus cercana, a pesar de que hay sitio para ello; ni entradas a los edificios despejadas y a la vista de todos, sino ocultas, y ello teniendo en cuenta que son edificios nuevos. Pero bueno, ¿han ido a mejor o a peor? Esta persona, ante tanta desventaja ha preferido alojarse en una vivienda de segunda mano, a la espera de que se construyan los nuevos edificios, a ver si esta vez aciertan en algunos fallos que han tenido en las actuales. No confiaría yo mucho en ello, pero bueno, quizás por una vez suene la flauta, aunque sea por casualidad.


Lo curioso además es que cuando los trasladan se van de un piso en propiedad que pueden vender cuando quieran, pero luego, cuando firman las nuevas escrituras, recogen un piso protegido que no podrán vender en un mínimo de 20 años. !Vaya cambio! Me empeño hasta la cejas por la casa que me gusta o que puedo comprar con mi sueldo, y luego me dan otra que no quiero, y que además no puedo vender si encuentro otra oportunidad mejor.

Pero donde más se nota el injustiprecio no es en estos cambios piso por piso, porque aquí no hay moneda de cambio, sólo espacio por espacio, sino en las lonjas que se deben expropiar para reedificar. En estos casos sí se paga un injustiprecio en toda regla,porque el ayuntamiento aplica precios irrisorios que no tienen nada que ver con la cruda realidad inmobiliaria. Los precios que se pagan son aproximadamente la mitad de lo que realmente valen en el mercado, y a eso más que injustiprecio habría que llamarle robo,aunque eso sí, siempre cumpliendo con la legalidad vigente. Poco les costaría a los téncicos municipales preguntar cuánto valen las lonjas en esa zona, que inmobiliarias las hay y muchas, y aplicar un precio justo de verdad; sin pasarse pero tampoco sin timar legalmente al expropiado. Pero no, eso supone mucho trabajo y ser justos y eso no va con este ayuntamiento. Así pues, en este caso al menos, llamar justiprecio a lo que se paga para favorecer la buena imagen que en el futuro ofrecerá Bilbao a sus visitantes es un eufemismo en el más estricto sentido de la palabra, y le está costando ciertamente barato al ayuntamiento, pero también muy caro a los afectados por este insolidario cambio de imagen.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Ecología y ley del mínimo esfuerzo.



Salgo a comprar el pan y veo a un chaval joven que sale de una de esas lonjas, que tan de moda están ahora para que los jóvenes tengan dónde pasar el rato, y veo que arroja una bolsa llena de botellas de cristal en el contenedor de la basura orgánica. Las botellas son casi todas de licor con alcohol, lo cual no me preocupa ni mucho ni poco. Allá ellos. Lo que sí me jode bastante es que a pocos metros de su cubículo existe otro contenedor para depositar el vidrio y reciclarlo, y a esta gente, joven y correosa se le supone, no le sale de las pelotas desplazarse tres minutos hasta el recipiente adecuado a dejar las botellas vacías para su posterior reciclado.

No son sólo los jóvenes. También los hay algo más mayores, sin llegar a ancianos, que son incapaces de dejar cada cosa en su sitio, y así se ve a gente, relativamente joven, dejar papeles en el contenedor de la basura orgánica o del reciclaje de envases plásticos, sin siquiera parpadear. No les pilla bien el contenedor del papel o del plástico y dejan allí donde les place cada cosa que sacan de su casa. Lo curioso es que a veces se ve a gente con bolsas diferenciadas de uno u otro material, pero luego las arrojan indiscriminadamente a uno u otro contenedor sin mirar en cuál deben depositar cada material. Curiosa forma de reciclar. Primero selecciono la basura y la empaqueto por tipos de material, y luego la arrojo donde me viene en gana.

Estas actitudes están claramente provocadas por la indiferencia de cierta parte de la ciudadanía hacia el bien colectivo y común, es decir, pasan de todo, y ponen las más manidas y recalcitrantes excusas para no poner un pie más allá de donde sea estrictamente necesario, para echar la basura. “Es que aquí no han puesto para reciclar el vidrio”. “Es que enfrente de mi portal no han puesto para reciclar envases”. Otros te dicen que no lo hacen porque no les sale de las bolas y porque están contra todo lo que sea levantarse del sofá, y los hay que dicen que así dan trabajo a los de la limpieza. Lo que sea con tal de aplicar la ley del mínimo esfuerzo. Al algunos, ni aunque le pusieran enfrente de casa toda la colección de contenedores, los usaría adecuadamente, porque simplemente no le daría la real gana.

No hace muchos años la basura se dejaba en bolsas en la calle. Era antihigiénico, antiestético y antitodo. Por aquellos tiempos no se reciclaba nada de nada y todo iba a Artigas donde se comprimía y sepultaba bajo la tierra que se arrojaba encima. Ha costado unos cuantos años, pero al final se ha conseguido, por parte de las instituciones, aplicar ciertos criterios de reciclaje, que ciertamente no son los más deseados por una buena parte de la ciudadanía con inquietudes conservacionistas, pero que algo aporta al ahorro y al reciclaje. Se ha conseguido así disminuir los olores en las calles y favorecer el trabajo de los operarios de la limpieza, así como evitar que animales sueltos, como gatos perros y ratas, revuelvan y desparramen los contenidos de las bolsas. Se ha conseguido, en definitiva, mejorar sustancialmente la problemática de la deposición y recogida de la basura, cuando aún hay gente que pasa de todo y para la que parece que nada ha cambiado de unos años hasta ahora. Da la impresión de que les daría lo mismo dejarla en la acera, que en los contenedores. Nada va con ellos. Es más, durante algún tiempo, hubo gente que incluso habiendo contenedores, dejaba las bolsas en la acera, hasta que se dio cuenta de que estaba haciendo el ridículo.........y el cerdo, y con el tiempo las depósito en el contenedor que le correspondía a cada tipo de basura generada.

Esta gente que ahora no quiere colaborar también hace el ridículo, pero hacen bandera de ello. Son unos inadaptados que miran a otro lado cuando meten las bolsas en el contenedor inadecuado, a sabiendas de que están boicoteando una actitud social positiva, como lo es el reciclaje de las basuras. Son gente que ni siente ni padece ante la situación del Planeta, pero que seguro que si se les pregunta si son ecologistas y reciclan, seguro que contestan que sí, sin ningún remordimiento. Es más, si Bilbao ahora cuenta con 350. 000 habitantes y se hiciera una encuesta, seguro que salía que en Bilbao hay.................350.000 ecologistas. Aunque nos saliera la mierda por la orejas.



sábado, 22 de diciembre de 2007

El katilu de la Agenda 21.



Un conocido me regala un katilu con propaganda de la Agenda 21 que no sé lo que es. Le pregunto a este señor de dónde la ha sacado y de qué hace publicidad, pero sólo me dice que la han distribuido por las cestas de navidad que han repartido a los sufridos funcionarios del Ayto. de Bilbao, que es de donde le ha llegado a él. Del contenido de la cesta no quiere ni hablar, pues le han dicho que es cutre al 100%, aunque eso sí, todos se la llevan y nadie deja ni las migajas, o sea que una de dos, o no es tan mala, o el funcionariado municipal coge lo que le pongan delante aunque luego no lo utilice.

De la Agenda 21 no sabe darme razón porque la ha oído mencionar muchas veces pero lo único que ha visto es propaganda, pero nada más. Lo cierto es que si nos ponemos a pensar a todos nos pasa lo mismo porque acciones concretas, lo que se dice, no parece que se hagan mucho desde esta, no sabría cómo denominarla, ¿instancia?, ¿asociación?, ¿idea?, ¿intención?, ¿proyecto?, ¿promoción?. En fin, lo que sea.

Bueno, puestos así busco por Internet algo al respecto y me encuentro con la página oficial de la Agenda 21 de Bilbo, en la que a la pregunta qué es la agenda 21, responde el enlace correspondiente con una chapa tal que cuando acabas de leerla, te das cuenta de que no ha respondido a la pregunta, y por tanto sigo sin saber qué tipo de asociación, suponiendo que lo sea, proyecto, suponiendo que lo tenga, o vete tú a saber qué puede ser en concreto la Agenda 21 ésta. Llego al final a la conclusión de que es una especie de declaración de intenciones que no vincula a nada ni a nadie a la hora de llevar a cabo algunas de las cuestiones que se plantean en la web leída, pero nada más, salvo que parece que alguien se dedica a publicar folletos, y regalar objetos con el anagrama de la Agenda 21, y al parecer eso debe ser signo de sostenibilidad, que es uno de los argumentos que parece defiende esta idea, propuesta o lo que sea.

Pues en Bilbao lo tienen jodido eso de preconizar la sostenibilidad, porque cada día que pasa somos más gastones, y pasamos de muchas cosas que podrían ayudar a fomentar la sostenibilidad de esta ciudad, empezando por el ejemplo que deberían dar las propias instituciones, que no lo dan ni hartos de vino, y por la propia Agenda 21, porque puestos a ello miro una y otra vez el katilu regalado y no veo síntoma alguno de que sea un objeto hecho, por decirlo de alguna forma, con un mínimo de sostenibilidad. Lo cierto es que parece un objeto normal y corriente, tirando a malo, hecho por un proceso normal y corriente, es decir, que a quien lo ha fabricado da la impresión de que eso de la sostenibilidad se la ha traído al pairo. A lo mejor me equivoco y lo ha hecho un africano o un asiático con mucho cariño y empeño y con materiales naturales al 100%, pero a primera vista, me da la impresión de que de eso, nada de nada. Da la sensación de que lo han hecho en algún taller de Rekalde, Olaveaga o cualquier barrio bilbaíno de esos en los que apenas quedan ya un poco industria mal sobreviviendo.

Repaso otra vez la web de la Agenda 21 y en su apartado de actividades, que es el que me interesa a mi para saber a qué se dedica en concreto este ente o lo que sea, me dice que en breve informarán de nuevas citas. Joder, pues al final me voy a quedar con las ganas de conocer una sola iniciativa concreta que haya promovido esta famosa Agenda. Nada, que al final tendré que estar más atento a lo que dice la Agenda 21 cuando aparezca en la prensa, porque el resto de documentos de la web dicen lo mismo que la propia página, y no definen con precisión qué es en concreto esta famosa pero fantasmagórica ¿iniciativa, idea, proyecto........? Bueno, una cosa positiva sí que he podido sacar de todo esto, porque ahora el café de la mañana me lo tomo en el famoso katilu, cuya capacidad es la justa para mi gusto. El café no sabe ni mejor ni peor, y lo único que me fastidia es que cada vez que miro el anagrama, muy visible por cierto, me hago la misma pregunta ¿qué será esto de la Agenda 21?

jueves, 20 de diciembre de 2007

El otro timo de la estampita.

No es un timo en realidad sino una nueva forma de llamar la atención del consumidor para que asista a ciertas presentaciones que en el caso de Bilbao, suelen hacerse en uno de los hoteles de esta ahora turística ciudad. Hasta la fecha habían enviado comunicados, por decirlo de alguna manera, estándar, mientras que la nueva metodología es mucho más sofistica porque ataca directamente a la psique del individuo mediante tretas muy rebuscadas.

Ya no son citaciones en papel bonito, aunque siempre algo hortera, sino a través de los boletos de alguna agencia de paquetería y transporte, al que ahora llaman logística. Estos boletos son muy llamativos porque así los hacen, para llamar poderosamente la atención del que los recibe. La cosa no va a mayores cuando es cierto que se ha pedido algo y se está ansioso por recibirlo, puesto que para ello se usan estas agencias, pero los pseudo timadores de las convocatorias mencionadas, aprovechan estas artes propias de los transportistas, para llamar la atención sobre los regalos que supuestamente han de recoger los agraciados que reciben el luminoso boleto.

Aprovechan cualquier resquicio para timarnos, apoderándose incluso del trabajo de otros, porque al fin y al cabo, las agencias de distribución diseñan estos boletos con otros fines bien concretos, como es llamar la atención del que recibe un paquete u objeto solicitado voluntariamente a través de su empresa. De esa labor se aprovechan estos otros elementos cuyo objetivo final es que algún cuitado caiga e sus redes y acuda a alguna de estas reuniones donde le intentarán venderán algún apartamento en la costa mediterránea, aunque no le haga ninguna falta. Pero en el caso que nos ocupa parece que la propia empresa de logística ha colaborado porque la trasera del boleto está diseñada para crear confusión al convocado, toda vez que la letra es pequeña, muy clara y apenas visible contra el fondo blanco, de tal forma que es prácticamente imposible leerla sin ayuda, y es precisamente donde se detallan los requisitos para recoger el preciado regalo. Toda una lección de astucia de lo que habitualmente se denomina “leer la letra pequeña”. En este caso, además de pequeña prácticamente ilegible.

En Bilbao desde hace mucho tiempo se convocan estas reuniones, que no son sino métodos yanquis para atraer a los posibles compradores. Se nota que hay dinero en esta ciudad, pero es curioso porque saben a quién le envían estas citas, siendo siempre gente con cierto poder adquisitivo, y casi siempre que trabajan ambos miembros de la pareja a la que se convoca. Por curiosidad le pregunto a mi vecina de 75 años, con una hija en el paro, a ver si a ella le mandan estas citaciones, pero jamás se las han enviado. Muy hábiles sí señor, muy hábiles.

En cierta ocasión, a un conocido y su señora le convocaron para una de estas reuniones y no fue. Al cabo de varias semanas le enviaron otra nota diciéndole que habían observado su ausencia, como echándoselo en cara, y que tenía una nueva oportunidad en otra reunión próxima. O sea, que además pasan lista y si no vas, te echan la bronca. Joder, como se está poniendo la venta esta de los chalecitos en la costa mediterránea.

Hace algunos años, otro conocido, muy agarrado él por cierto, asistió a una de estas presentaciones aguantado estoicamente la chapa que le dieron, y además haciendo caso omiso de cuantas ofertas le hicieron. Cuando fue a recoger su regalo le dijeron que no había aceptado ninguna oferta y que por tanto no tenía derecho al regalo. El susodicho alegaba una y otra vez que en el papel ponía que se le haría el obsequio a quien asistiera a la reunión, sin especificar que hubiera que comprar algo, pero ni por esas lo consiguió, así que tal como llegó se fue, es decir, sin nada. De lo malo malo, tampoco se endeudó aceptando alguna oferta que luego no hubiera podido saldar o pagando por algo que no necesitaba.

Lo más curioso de todo esto es que esta actividad es supuestamente legal puesto que nadie le ha metido mano a este tipo de personas que de forma demostradamente agresiva, incitan una y otra vez a que se asista a sus verborreas mercantiles, que no buscan más que su propio enriquecimiento, sin importarles un pimiento si puedes o no asumir el gasto que te proponen, o si te hace falta o no su oferta.

Lo mejor que se puede hacer con estos bonitos volantes que nos envían es romperlo, (como aparece en la imagen de esta entrada) tal y como hacemos muchos cuando vemos la falsa oferta y los trucos barriobajeros en los que se apoya, pero hay que reconocer que si alguien cae en la tentación, estaría plenamente justificado porque el timo está muy bien hecho precisamente para eso, para caer en la trampa.